Hay festivales que se recuerdan por un concierto, otros por una actividad concreta… Y luego están aquellos que se recuerdan por las personas que conociste, las conversaciones que surgieron y la sensación de haber formado parte de algo especial.
Eso es lo que vivimos del 30 de mayo al 1 de junio de 2025 en Fresno de Cantespino.
La segunda edición del Nordeste Bang Fest volvió a reunir a vecinos, visitantes, artesanos, productores, empresas y amantes de la naturaleza para celebrar todo aquello que hace único al Nordeste de Segovia.
¿Creías que el Nordeste Bang Fest era solo un festival? Es una invitación a descubrir un territorio a través de quienes lo habitan.

Empezamos mirando al cielo
La primera cita del festival llegó cuando el sol empezaba a despedirse.
Subimos al Cerro del Castillo para contemplar una de las grandes riquezas de nuestra comarca: el cielo nocturno.
Lejos de la contaminación lumínica y del ritmo acelerado de las ciudades, volvimos a comprobar que en el Nordeste todavía existen lugares donde levantar la vista es suficiente para emocionarse.
No fue casualidad que el cielo fuera el protagonista de esta edición.
Porque observar las estrellas es también una forma de recordar que formamos parte de algo más grande. Que naturaleza y personas comparten un mismo espacio y un mismo futuro.
Un sábado para escuchar, aprender y compartir
El sábado, la Plaza Mayor de Fresno de Cantespino se convirtió en un punto de encuentro para quienes creen en el valor de los pueblos y en las oportunidades que ofrece el territorio.
Charlas sobre salud planetaria, biodiversidad y conservación convivieron con talleres, demostraciones artesanas, observación solar, visitas guiadas y espacios de divulgación ambiental.
Pero lo más valioso ocurrió entre actividad y actividad, en las conversaciones alrededor de los puestos, en quienes se acercaban por primera vez a descubrir qué es el ecoturismo, en quienes compartían experiencias sobre cómo emprender y vivir en el medio rural… En definitiva, en quienes llegaron como visitantes y se marcharon entendiendo un poco mejor esta comarca.
Los sabores de un territorio
Hay muchas formas de conocer un lugar y una de las más memorables es sentarse a su mesa.
Durante toda la jornada, productores locales compartieron aquello que mejor saben hacer: quesos elaborados con paciencia, cervezas artesanas nacidas en nuestros pueblos, mieles que guardan el sabor del paisaje y recetas capaces de contar historias.
Cada cata fue mucho más que una degustación, fue una oportunidad para conocer a las personas que hay detrás de cada producto. Personas que han apostado por quedarse, emprender y construir futuro desde el territorio.
Porque cuando hablamos de consumo local, en realidad hablamos de personas.
Los oficios que siguen vivos
Uno de los grandes protagonistas del festival volvió a ser el saber hacer de nuestra comarca.
La artesanía en cuero, la cantería tradicional, el trabajo de quienes transforman materiales sencillos en piezas únicas… demostraron que los oficios tradicionales no pertenecen al pasado.
Siguen vivos, evolucionando y continúan formando parte de la identidad de nuestros pueblos.
Ver trabajar a los artesanos fue, para muchos visitantes, una de las experiencias más inspiradoras del fin de semana.
El domingo: vivir el Nordeste en primera persona
Si el sábado fue una ventana para descubrir el territorio, el domingo fue una invitación a experimentarlo.
Algunas de las experiencias más representativas del catálogo de Ecoturismo Nordeste de Segovia salieron al encuentro de quienes quisieron prolongar el festival un día más.
Hubo quienes recorrieron caminos entre pueblos en bicicleta eléctrica para terminar compartiendo una cata de quesos artesanos, quienes descubrieron el paisaje practicando marcha nórdica antes de brindar con cerveza elaborada en la comarca y quienes eligieron sentarse a trabajar el cuero con sus propias manos para terminar la tarde compartiendo una merienda en Ayllón.
Tres formas distintas de acercarse al territorio, tres formas distintas de entender el ecoturismo, una misma filosofía: vivir el Nordeste a fuego lento.
Mucho más que un festival
Cuando nació el Nordeste Bang Fest, lo hizo con una idea muy sencilla: demostrar todo lo que esta comarca tiene para ofrecer. Dos ediciones después, esa idea sigue siendo la misma.
En esta edición confirmamos algo algo más: Sabemos que el verdadero valor del Nordeste no está únicamente en sus paisajes, sus cielos o su patrimonio, está en las personas. En quienes abren las puertas de sus negocios cada mañana. En quienes mantienen vivos los oficios tradicionales. En quienes producen alimentos con identidad propia. En quienes enseñan a mirar la naturaleza con otros ojos. Y en quienes siguen creyendo que los pueblos tienen mucho futuro por delante.
Por eso el Nordeste Bang Fest no termina cuando se desmontan los puestos o se apagan las luces.
Continúa cada día, en cada experiencia, en cada alojamiento, en cada sendero y en cada proyecto que forma parte de esta red de personas que llamamos Ecoturismo Nordeste de Segovia.
Gracias a quienes nos acompañasteis. Y gracias, sobre todo, a quienes hacéis posible que este territorio siga teniendo tantas historias que contar.
Nos vemos en la próxima edición.