Cuando el ecoturismo se sentó a conversar
Hay momentos para salir al territorio, a caminarlo, descubrirlo y celebrarlo.
En otros momentos conviene detenerse, mirar alrededor y preguntarse hacia dónde queremos avanzar.
Eso fue lo que ocurrió el 11 de mayo de 2024 en Ayllón, durante la I Jornada de Ecoturismo «Destino Nordeste de Segovia».
Después de la energía y el entusiasmo que dejó el primer Nordeste Bang Fest en Sebúlcor, sentimos la necesidad de crear un espacio diferente. Un encuentro para compartir ideas, experiencias y reflexiones sobre el presente y el futuro de nuestra comarca.
Un lugar donde hablar de naturaleza, patrimonio, cultura y turismo responsable. Pero, sobre todo, de las personas que hacen posible que todo ello siga vivo.

Ayllón, un escenario para el encuentro
La villa medieval de Ayllón fue el lugar elegido para celebrar esta primera jornada.
Sus calles, plazas y edificios históricos sirvieron de escenario para una propuesta que invitaba a mirar el territorio desde diferentes perspectivas.
La jornada comenzó en la Iglesia de San Miguel con una exposición fotográfica dedicada al Aguilucho Cenizo, una especie estrechamente ligada a nuestros paisajes y un buen ejemplo de la importancia de conservar aquello que nos rodea.
Allí tuvo lugar también la inauguración oficial, acompañados por representantes institucionales y entidades comprometidas con el desarrollo del ecoturismo en Castilla y León.
Pero más allá de los discursos, lo importante era encontrarnos y compartir experiencias, seguir tejiendo una red que conectara personas, empresas, asociaciones e instituciones alrededor de un objetivo común.
El territorio contado por quienes lo construyen cada día
Durante la tarde, la actividad se trasladó a la Plaza Mayor. Fue allí donde el ecoturismo mostró una de sus caras más auténticas a través de personas compartiendo lo que saben hacer.
Los visitantes pudieron descubrir el trabajo artesanal del cuero, acercarse al oficio de la cantería, conocer propuestas de educación ambiental, probar bicicletas eléctricas o participar en una demostración de marcha nórdica.
Cada actividad era una invitación a comprender mejor el territorio, porque el ecoturismo no consiste únicamente en visitar un lugar, consiste en conocer a quienes lo habitan, entender cómo se relacionan con él y descubrir el valor que se esconde detrás de cada experiencia.
Tradición, cultura y participación
Uno de los momentos más especiales de la jornada llegó con la masterclass de jotas organizada por el Grupo de Danzas de Ayllón.
Vecinos y visitantes compartieron baile, risas y aprendizaje alrededor de una tradición que sigue formando parte de la identidad de nuestros pueblos.
Fue uno de esos momentos que recuerdan que la cultura no se conserva únicamente en los museos o en los libros, pues también vive en las plazas, en las fiestas y en las personas que deciden seguir compartiéndola.
Una tarde para disfrutar juntos
La jornada concluyó con la actuación de Los Titiriteros de Binéfar, que consiguieron reunir a personas de todas las edades en torno a una misma historia.
Familias, visitantes y vecinos compartieron una tarde donde naturaleza, patrimonio, artesanía y cultura convivieron con total naturalidad.
Y quizá ahí estuvo el verdadero éxito de la jornada: en demostrar que el ecoturismo puede ser también un espacio de encuentro.
Mucho más que una jornada
Cuando organizamos aquella primera Jornada de Ecoturismo no buscábamos únicamente dar a conocer la comarca, queríamos abrir una conversación:
- hablar sobre cómo construir un turismo capaz de generar oportunidades sin perder aquello que hace especial a este territorio.
- Reflexionar sobre el equilibrio entre visitantes, patrimonio, naturaleza y vida local.
- Y seguir fortaleciendo una red de personas comprometidas con el futuro del Nordeste de Segovia.
Mirando atrás, podemos decir que aquel objetivo se cumplió, porque aquella jornada no fue un punto final, fue una parada en el camino, un espacio para escucharnos, compartir experiencias y seguir imaginando juntos el futuro de esta comarca.
Un futuro que seguimos construyendo encuentro a encuentro, y que, afortunadamente, continúa.