Hay días que se preparan durante meses y pasan en unas pocas horas. Y luego están los que dejan huella mucho después de terminar.
El 23 de septiembre de 2023, Sebúlcor acogió la primera edición del Nordeste Bang Fest. Llegamos con ilusión, con muchas preguntas y con una idea sencilla: demostrar que el Nordeste de Segovia tiene mucho que contar cuando sus pueblos, sus empresas y sus habitantes trabajan juntos.
Lo que ocurrió aquel día superó nuestras expectativas.

Un festival nacido del territorio
El Nordeste Bang Fest no nació para ser un evento más en el calendario. Nació para mostrar una forma de entender el turismo. Una forma que pone en el centro a las personas, al paisaje, a la cultura local y a quienes han decidido construir aquí sus proyectos de vida.
Desde primera hora de la mañana, Sebúlcor se llenó de visitantes llegados de distintos puntos de Segovia, Madrid y provincias cercanas. Familias, senderistas, amantes de la naturaleza, curiosos y vecinos compartieron espacio en una jornada donde el protagonista fue el territorio.
Porque detrás de cada actividad había una historia. La de una artesana que trabaja el cuero. La de quien elabora cerveza o queso en un pequeño pueblo. La de quienes enseñan a mirar el paisaje con otros ojos. La de quienes han apostado por quedarse.
Un día para descubrir el Nordeste con los cinco sentidos
A lo largo de la jornada, los asistentes pudieron participar en experiencias tan diversas como rutas guiadas, recorridos en bicicleta eléctrica, talleres de artesanía en piedra y cuero, actividades infantiles, senderismo interpretativo, observación del entorno natural o visitas a productores locales.
El mercado de artesanía y productos locales se convirtió en uno de los puntos de encuentro más animados del festival. Allí, productores, creadores y visitantes compartieron conversaciones, sabores y descubrimientos.
Mientras tanto, niños y mayores participaban en talleres, juegos y actividades que demostraban algo que llevamos años defendiendo: el ecoturismo no es solo caminar por la naturaleza. Es entenderla, disfrutarla y formar parte de ella.
Y cuando cayó la tarde, la música, los espectáculos y el encendido del Árbol de Fuego pusieron el broche final a una jornada difícil de olvidar.
Mucho más que números
Podríamos decir que cerca de un millar de personas pasaron por el festival. Que participaron 30 productores y artesanos. Que las experiencias programadas reunieron a 65 participantes.
Pero lo que realmente nos llevamos no cabe en una estadística.
Nos llevamos las conversaciones surgidas alrededor de un puesto de artesanía. Las caras de sorpresa de quienes descubrían por primera vez la riqueza natural de la comarca. Las personas que nos dijeron: «No sabía que aquí había tanto por hacer».
Nos llevamos la sensación de que algo importante había empezado.
Una apuesta compartida
Nada de esto habría sido posible sin las empresas, entidades, voluntarios, ayuntamientos e instituciones que creyeron en esta idea desde el principio. El festival fue el resultado de un esfuerzo colectivo que demostró que la colaboración es una de las mayores fortalezas de nuestro territorio.
Y también confirmó algo que ya intuíamos: el ecoturismo puede ser una herramienta para generar oportunidades, atraer visitantes y fortalecer la vida de nuestros pueblos.
El comienzo de algo más grande
Cuando terminó el festival y recogimos los últimos materiales, sabíamos que aquello no podía quedarse en una única edición.
El Nordeste Bang Fest había demostrado que existe una manera diferente de acercarse al territorio. Más pausada. Más consciente. Más humana.
Por eso volvemos.
Porque el Bang Fest nunca ha sido solo un festival.
Es una invitación a descubrir el Nordeste de Segovia con otros ojos.
Y porque algunas historias, cuando empiezan bien, merecen continuar.